Todo esto es un apremio que me atormenta día y noche y me consume en silencio. Hoy padre mío quiero fenecer en una lumbre egoístamente como si no existiera el mañana.
Hoy es hoy y mañana, quién sabe. Podrá llegar a ser hoy mi futuro pero, hoy ya no es hoy sino ya forma parte del pasado, entonces ¿Dónde nos encontramos?
Todo se vuelve oscuro, intento encender la luz, abrir mis ventanas pero todo es fútil. Siento frío… ¿Dónde estoy? Ya ni recuerdo quien soy, he perdido mi yo ¿Dónde lo he abandonado? Quien sabe se lo habrá llevado aquel diablo inerte, aquel que un día fue existente; y si lo es aún en este mundo frio y abrumador. Nadie lo sabe sólo Dios.
Veo gran multitud en aquel horizonte pero no estás tú. ¡Oh que ven mis ojos!, de ¿Dónde salió éste? ¿Lo habrá inventado el hombre o Dios?... Quién sabe. En este mundo ya no se distingue la creación, todo es un trance; como si los cielos, el aire, la tierra y el agua se hubieran combinado como un torbellino. ¡Oh que ven mis ojos! En medio de este camino, si es que así se le puede llamar. ¡Oh, no! Sangre negra brotan de las ventanas de mi vecino y todo este gentío lo observa como quien dice teniéndole lástima; sólo se detienen a criticar, dan media vuelta y todos se alejan como mirando hacia atrás pero nadie se digna a ayudar.
Esta es la manera en cómo está mi mundo, nuestro mundo. Los valores se han ido perdiendo, nadie respeta ya… Ahora agacho la cabeza como quien dice resignándome, pero no puedo y levanto bien alto la mirada y empiezo poco a poco a ver una luz y lo empiezo a seguir hasta que despierto en mi cama junto a mi almohada y todo fue un mal sueño.